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Voz y código morse

Dicta una frase y obtén el código. O deja que se lea en voz alta: no como puntos y rayas, sino como lo dicen los operadores: di-dah, dah-di-di-dit.

 

Código morse

 

Forma hablada

 

Una excepción en este sitio: el dictado no se ejecuta en tu dispositivo. Chrome envía la grabación a sus propios servidores para convertirla en texto. Todo lo demás aquí - el traductor, el decodificador, los entrenadores - se queda en tu navegador. La lectura en voz alta vuelve a ser local: usa las voces instaladas en tu sistema.

Por qué los operadores dicen di-dah

Nadie que sepa leer morse piensa en puntos y rayas. Se oye un ritmo y aparece una letra. Por eso el código tiene una forma hablada, y por eso figura en casi todos los manuales: A es di-dah, B es dah-di-di-dit, S es di-di-dit.

Las terminaciones no son adorno. Un punto en medio de un carácter es "di", que se inclina hacia delante y le dice al oído que viene más; el último punto es "dit", cerrado y terminado. Di di-di-dit en voz alta y luego di-di-di: solo el primero suena a letra que ha acabado.

Para aprender, ahí está la diferencia, porque las dos formas de guardar un carácter no valen lo mismo. "Punto punto punto" son tres datos que hay que ensamblar; "di-di-dit" es un sonido que se reconoce. Quien empieza con los símbolos escritos suele tener que desaprenderlos después, hacia las 10 palabras por minuto, cuando ya no queda tiempo para ensamblar nada.

Dictar

El botón Dictar usa el reconocimiento de voz del propio navegador, que traen Chrome y Safari y no trae Firefox. Di una frase: aterriza en el campo de texto y se convierte en código.

Conviene saberlo, porque en todo lo demás de este sitio ocurre lo contrario: el dictado no es local. Chrome envía la grabación a sus propios servidores para convertirla en texto. El traductor, el decodificador y los entrenadores funcionan enteramente en tu navegador; esta única función no. Si te importa, escribe en vez de dictar: el resultado es idéntico.

La lectura en voz alta vuelve a ser local. Usa las voces instaladas en tu sistema, las mismas que emplea un lector de pantalla.

Para qué sirve

  • Aprender un carácter nuevo. Haz que se lea la forma hablada, repítela en voz alta y después escucha el tono. Tres caminos hacia el mismo ritmo.
  • Comprobar tu propia pronunciación. Casi todos dicen las rayas demasiado cortas, igual que las emiten demasiado cortas con el manipulador.
  • Sin manos. Dicta un mensaje mientras tienes las manos ocupadas y llévate el código.
  • En clase. La forma hablada es la que hace que un grupo diga la letra a coro, y ahí es donde se fija.

Preguntas frecuentes