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El laboratorio de ritmo

Dos caracteres, una diferencia. Con dos respuestas no se trata de si conoces el carácter, sino de si lo oyes.

Dos caracteres que se diferencian en exactamente un paso. Con dos respuestas no se mide si conoces el carácter, sino si oyes la diferencia.

 


El mapa del código

Ordenado por número de elementos. Al pulsar suena el carácter; el tooltip lista sus vecinos.

El código morse no se oye como puntos y rayas sino como ritmo. De ahí se sigue directamente qué caracteres se confunden: no los que se escriben parecido, sino los que suenan parecido.

Y eso se puede calcular. Dos caracteres son vecinos cuando se diferencian en exactamente un paso: un elemento más, uno menos o uno invertido. Esta página calcula las vecindades a partir de la tabla en vez de mantener una lista. Entre las 26 letras hay 87 parejas así.

Por qué solo dos respuestas

Con veintiséis botones se mide si alguien conoce un carácter. Con dos se mide si oye la diferencia, y de eso depende realmente el caso S/H o U/V.

El precio es que pulsar a ciegas ya da el cincuenta por ciento. Por eso no se informa del porcentaje de aciertos sino de cuánto queda por encima del azar: el 50 por ciento es cero, el 100 por ciento es uno y el 75 por ciento es medio punto. Sin esa conversión, pulsar a ciegas parecería medio dominio.

Las parejas clásicas

Algunas salen a casi todo el mundo, y todas tienen la misma causa: S y H solo se diferencian en el número de puntos, tres frente a cuatro. U y V igual, D y B también. Intercambiarlas significa que aún se cuenta en vez de oír.

El remedio no es repetir un carácter sino oír ambos alternando hasta que la diferencia sea una figura sonora y no una cuenta. Eso hace exactamente este ejercicio, y el entrenador personal arma las mismas parejas a partir de tu historial.

El segundo tipo son las invertidas: E y T; A y N, en cambio, no. Están reflejadas, eso son dos pasos, y por eso suenan menos parecidas de lo que sugiere la escritura. El mapa de abajo muestra qué caracteres son vecinos de verdad.

El mapa del código

Abajo está el alfabeto ordenado por número de elementos: un nivel con dos caracteres, luego cuatro, luego ocho, luego doce. No es casualidad sino el plano de construcción: cada nivel duplica las posibilidades, porque a cada patrón le cabe un punto o una raya.

Que E y T estén arriba y Q e Y abajo tiene una razón práctica: en 1837 Alfred Vail contó los tipos en las cajas de un periódico y dio a las letras más frecuentes las señales más cortas. Más en historia, y quien quiera ver la estructura como árbol la encuentra en el árbol morse.

Preguntas frecuentes

  • ¿Qué valor es bueno?

    Por encima del 80 por ciento sobre el azar significa que las diferencias están asentadas. Entre 0 y 20 por ciento se está adivinando: entonces la velocidad es demasiado alta o los caracteres aún no son bastante seguros para este ejercicio.

  • ¿Por qué solo letras?

    Con cifras y signos entrarían parejas que en el aire nunca aparecen juntas. El ejercicio se volvería arbitrario en vez de atacar las confusiones que de verdad ocurren.

  • ¿Qué significa "un elemento invertido"?

    Un punto pasa a ser raya o al revés, con la misma longitud: por ejemplo E (.) y T (-). "Un elemento más o menos" es el otro caso, como S (...) y H (....).