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Simulador de errores de morse

Una emisión, un fallo puesto a propósito. Tu tarea no es copiar el texto sino decir qué le pasa.

 

Máquina
Mano

¿Qué fallo era?

Reprodúcelo y elige el fallo. La versión limpia está a un botón de distancia si necesitas comparar, y las dos líneas de tiempo están debajo.

Por qué lo importante es nombrarlo

Oír que algo va mal cuesta una semana. Decir qué va mal cuesta más, y es la parte que sirve para algo.

En el aire convierte una queja vaga en una petición. «Te copio mal» no le dice nada al otro operador. «Tus rayas son cortas» le dice exactamente qué cambiar, y normalmente puede: la mayoría de los fallos de emisión son costumbres, no límites.

Con la mano propia pasa igual. No se puede corregir un fallo que no se sabe nombrar.

Los seis fallos

Cada ronda contiene exactamente uno, y no se toca nada más. Es a propósito: con dos fallos a la vez no se aprende a nombrar ninguno.

  • Rayas demasiado cortas. El fallo más común de todos. Una raya que dura el doble de un punto en vez del triple empieza a sonar a punto, y letras enteras cambian.
  • Rayas demasiado largas. Menos frecuente y mucho menos dañino: una raya larga sigue siendo inconfundiblemente una raya. Solo cuesta tiempo.
  • Puntos desiguales. Los puntos varían de longitud. Ninguno está mal por separado, pero el oído pierde la referencia de qué es un elemento corto.
  • Pausas entre letras cortas. El peligroso. Las letras se pegan y forman otra, muchas veces una que existe, así que el resultado se lee bien y está mal.
  • Pausas entre letras largas. Suena dubitativo, cuesta tiempo y por lo demás es inofensivo. Los principiantes lo hacen y no conviene quitárselo demasiado pronto.
  • La velocidad se mueve. No es temblor sino una deriva lenta a lo largo de la emisión. Difícil de pillar en una palabra corta, y por eso es el que más se falla aquí.

Magnitud correcta, dirección equivocada

Responder «rayas demasiado largas» cuando eran cortas cuenta como casi acierto, no como fallo. No es generosidad: es otro estado de conocimiento.

Quien dice «las rayas» ha identificado la magnitud que se desvía y solo ha confundido el signo. Quien dice «las pausas» no ha oído el fallo en absoluto. Puntuar ambos igual escondería la información más útil, que es cuánto has avanzado de verdad.

Los casi aciertos cuentan medio.

Los números bajo la respuesta

Después de cada ronda aparecen dos cifras: la desviación mayor y la media, ambas medidas contra la versión limpia de la misma palabra.

Vale la pena seguirlas a lo largo de varias rondas. Un fallo con un 15 por ciento de desviación media es audible para un oído entrenado e invisible para uno nuevo; con un 40 por ciento casi cualquiera nota que algo falla aunque no sepa decir qué. Si aciertas los del 40 y fallas los del 15, no es una laguna de conocimiento sino de horas de escucha.

Preguntas frecuentes